Jornada profesional “Cáncer como enfermedad metabólica” – 24 de Octubre en el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid

Mecanismos de progresión tumoral

Los mecanismos de progresión tumoral no pueden explicarse mediante una única mutación. Tampoco responden a una sucesión lineal de alteraciones moleculares.

El cáncer constituye un proceso evolutivo, complejo y dinámico. Durante su desarrollo, diferentes poblaciones celulares acumulan alteraciones genéticas y epigenéticas.

Algunos cambios proporcionan ventajas relacionadas con la proliferación, la supervivencia y la adaptación metabólica. Otros modifican la interacción celular con el microambiente tumoral.

Como consecuencia, ciertos clones se expanden. En cambio, otros desaparecen o permanecen en proporciones minoritarias.

Además, el sistema inmunitario y los tratamientos ejercen una presión selectiva constante. Esta presión puede modificar la composición clonal y favorecer poblaciones resistentes.

Mutaciones drivers y passengers

No todas las mutaciones tumorales presentan la misma relevancia biológica. Por ello, diferenciarlas resulta esencial para interpretar los estudios moleculares.

Las mutaciones drivers contribuyen directamente al inicio o la progresión del cáncer. Estas alteraciones aportan una ventaja selectiva a las células tumorales.

Por ejemplo, pueden activar oncogenes o inactivar genes supresores tumorales. Asimismo, pueden alterar los sistemas responsables de reparar el ADN.

En cambio, las mutaciones passengers se acumulan durante la evolución tumoral. Sin embargo, no participan necesariamente en el crecimiento del tumor.

A pesar de ello, pueden aportar información sobre su historia evolutiva. También ayudan a estudiar la heterogeneidad y las relaciones clonales.

Esta distinción permite identificar posibles vulnerabilidades terapéuticas. Además, evita atribuir relevancia clínica a alteraciones sin una función causal demostrada.

Carga mutacional tumoral como biomarcador

La carga mutacional tumoral se conoce como Tumour Mutational Burden o TMB. Habitualmente, expresa las mutaciones somáticas detectadas por megabase de ADN tumoral.

Una TMB elevada puede asociarse con una mayor producción de péptidos tumorales. Algunos de estos péptidos pueden actuar como neoantígenos.

Por tanto, el sistema inmunitario podría reconocer con mayor facilidad determinadas células neoplásicas. Este fenómeno puede influir en la respuesta a ciertos tratamientos.

De hecho, la TMB se estudia como biomarcador de respuesta a los inhibidores de puntos de control inmunitario. Sin embargo, no constituye un marcador universal.

Su utilidad predictiva depende de varios factores:

  • El tipo y el subtipo tumoral.
  • La plataforma de secuenciación empleada.
  • El tamaño y la composición del panel genético.
  • El umbral establecido para definir una TMB elevada.
  • La calidad y la cantidad de la muestra.
  • La presencia de otros biomarcadores.
  • Las características del microambiente tumoral.

Por consiguiente, dos tumores con valores similares pueden mostrar respuestas inmunológicas diferentes. También pueden responder de manera distinta al mismo tratamiento.

La TMB debe interpretarse junto con los datos clínicos, histológicos y moleculares. Esta evaluación integrada reduce el riesgo de conclusiones simplificadas.

Inflamación y mecanismos de progresión tumoral

La inflamación crónica puede favorecer la iniciación y progresión del cáncer. Para ello, modifica tanto las células como su entorno.

La producción mantenida de citocinas puede activar señales de proliferación y supervivencia. Asimismo, las especies reactivas pueden aumentar el daño molecular.

También pueden producirse cambios en la matriz extracelular. Estas modificaciones facilitan la comunicación entre el tumor y las células estromales.

Entre las vías implicadas destacan NF-κB, STAT3 y COX-2. Su activación puede favorecer la plasticidad celular y la resistencia terapéutica.

Además, estas rutas pueden contribuir a la supresión de la respuesta inmunitaria. Así, el tumor encuentra condiciones más favorables para evolucionar.

No obstante, esta relación es bidireccional. La inflamación favorece el cáncer, pero el tumor también mantiene un entorno inflamatorio.

Resistencia a la apoptosis y proliferación sostenida

La apoptosis elimina células dañadas o potencialmente peligrosas. Sin embargo, las células tumorales pueden alterar este mecanismo protector.

La pérdida funcional de TP53 representa una alteración frecuente. También puede aumentar la expresión de proteínas antiapoptóticas.

Asimismo, algunos tumores inhiben las caspasas o activan vías de supervivencia. De este modo, las células alteradas evitan la muerte programada.

Posteriormente, estas células pueden continuar proliferando y acumular nuevas alteraciones. Por tanto, aumenta la diversidad clonal del tumor.

La resistencia a la apoptosis actúa junto con la proliferación sostenida. Ambas capacidades favorecen la aparición de fenotipos más agresivos.

Angiogénesis, invasión y metástasis

El crecimiento tumoral requiere oxígeno y nutrientes. Por este motivo, muchos tumores activan mecanismos capaces de promover nuevos vasos sanguíneos.

En situaciones de hipoxia, HIF-1α estimula la expresión de VEGF. Además, activa otras señales relacionadas con la angiogénesis.

Sin embargo, la vasculatura tumoral suele ser irregular, permeable y poco eficiente. Estas alteraciones pueden mantener la hipoxia dentro del tumor.

También dificultan la distribución homogénea de los tratamientos. Paralelamente, pueden facilitar la entrada de células tumorales en la circulación.

La metástasis constituye un proceso complejo y secuencial. Primero, las células invaden los tejidos próximos y atraviesan la matriz extracelular.

Después, acceden a vasos sanguíneos o linfáticos. Allí deben sobrevivir al transporte y a la vigilancia inmunitaria.

Finalmente, abandonan la circulación y alcanzan un tejido distante. Sin embargo, todavía deben adaptarse al nuevo microambiente.

Cada etapa representa una barrera biológica importante. Por ello, pocas células diseminadas forman una metástasis clínicamente detectable.

Escape inmunológico y microambiente tumoral

El sistema inmunitario puede reconocer y eliminar células transformadas. Sin embargo, la evolución tumoral selecciona clones menos inmunogénicos.

Algunos tumores reducen la expresión de antígenos. Otros alteran los mecanismos responsables de su presentación inmunológica.

Además, las células tumorales pueden expresar moléculas inhibitorias como PD-L1. Esta señal limita la actividad de determinados linfocitos T.

El tumor también puede reclutar células inmunosupresoras. Entre ellas se encuentran los linfocitos T reguladores y algunas poblaciones mieloides.

Asimismo, diversos mediadores pueden favorecer el agotamiento funcional de los linfocitos. En conjunto, estos mecanismos debilitan la respuesta antitumoral.

Por tanto, el microambiente tumoral no representa un simple soporte estructural. Al contrario, constituye un ecosistema biológicamente activo.

Este entorno incluye células inmunitarias, fibroblastos y vasos sanguíneos. También incorpora matriz extracelular, metabolitos y diferentes señales moleculares.

Una visión integrada del cáncer

El cáncer no debe entenderse exclusivamente como una enfermedad genética. Tampoco representa una simple acumulación de mutaciones.

Su comportamiento surge de múltiples interacciones. En ellas participan el genoma, la epigenética, el metabolismo, la inflamación y la inmunidad.

Además, el microambiente condiciona la evolución tumoral y la respuesta terapéutica. Por ello, debe incorporarse al estudio de cada neoplasia.

Una visión integrada permite interpretar mejor los biomarcadores. Asimismo, ayuda a anticipar mecanismos de resistencia y seleccionar combinaciones terapéuticas.

En definitiva, esta perspectiva favorece una oncología más precisa. También permite adaptar las decisiones clínicas a la biología de cada tumor.

¿Eres profesional de la salud?

Únete a la nueva era en el tratamiento del cáncer

Descarga el programa del Diploma experto universitario en abordaje del cáncer como enfermedad metabólica certificado por la Universidad Nebrija de Madrid. No te quedes atrás.