Jornada profesional “Cáncer como enfermedad metabólica” – 24 de Octubre en el Ilustre Colegio de Médicos de Madrid

Estrés crónico y microambiente tumoral

El estrés crónico: un factor biológico cada vez más relevante en oncología

El diagnóstico de cáncer y los tratamientos asociados representan una fuente constante de estrés físico y emocional para muchos pacientes. La incertidumbre, el miedo a la progresión de la enfermedad, los efectos secundarios de los tratamientos y las preocupaciones familiares o laborales contribuyen a mantener una activación prolongada de los sistemas de respuesta al estrés.

Lejos de ser únicamente una experiencia psicológica, el estrés crónico desencadena profundas alteraciones neuroendocrinas capaces de influir directamente en la biología tumoral. En los últimos años, la investigación ha demostrado que las hormonas liberadas durante el estrés pueden activar múltiples vías de señalización relacionadas con el crecimiento tumoral, la metástasis, la evasión inmunitaria y la resistencia a los tratamientos.

Una revisión reciente analiza los mecanismos mediante los cuales el estrés crónico remodela el microambiente tumoral y explora posibles estrategias terapéuticas para mitigar sus efectos en pacientes con cáncer.

La conexión entre el sistema neuroendocrino y el cáncer

Cuando una persona experimenta estrés persistente, se activan principalmente dos sistemas fisiológicos:

El eje hipotálamo-hipófisis-suprarrenal

Esta vía incrementa la producción de glucocorticoides, especialmente cortisol, una hormona con importantes efectos sobre la inflamación, el metabolismo y la función inmunitaria.

El sistema nervioso simpático

Su activación provoca la liberación de catecolaminas como adrenalina y noradrenalina, moléculas capaces de interactuar con receptores presentes tanto en células tumorales como en células del microambiente tumoral.

La exposición mantenida a estas hormonas genera una serie de cambios celulares que pueden favorecer la progresión de la enfermedad.

Cómo las hormonas del estrés actúan sobre las células tumorales

La revisión destaca que las hormonas del estrés activan diversas rutas moleculares implicadas en los principales procesos biológicos del cáncer.

Aumento de las propiedades de células madre tumorales

Las catecolaminas y los glucocorticoides pueden favorecer características asociadas a las células madre cancerosas, un subgrupo celular relacionado con la resistencia terapéutica, la recurrencia tumoral y la capacidad metastásica.

Promoción de la invasión y la metástasis

La activación de receptores adrenérgicos incrementa la expresión de moléculas implicadas en la migración celular, facilitando que las células tumorales invadan tejidos vecinos y colonicen órganos distantes.

Estimulación de la angiogénesis

Las hormonas del estrés favorecen la producción de factores proangiogénicos que promueven la formación de nuevos vasos sanguíneos, proporcionando oxígeno y nutrientes al tumor.

Acumulación de daño genético

El estrés crónico también puede aumentar la inestabilidad genómica y favorecer la acumulación de alteraciones en el ADN, contribuyendo a una evolución tumoral más agresiva.

Resistencia a la apoptosis

Diversas vías activadas por el estrés dificultan la muerte celular programada, permitiendo la supervivencia de células tumorales que, en condiciones normales, serían eliminadas.

Reprogramación metabólica: un nuevo mecanismo de progresión tumoral

Uno de los aspectos más interesantes de la revisión es el papel del estrés en la reprogramación metabólica del microambiente tumoral.

Las hormonas del estrés no solo afectan a las células cancerosas, sino también a fibroblastos, adipocitos, células endoteliales e inmunitarias que rodean al tumor.

Estos cambios metabólicos pueden:

  • Incrementar la disponibilidad de nutrientes para las células tumorales.
  • Favorecer la producción de mediadores inflamatorios.
  • Potenciar la supervivencia celular en condiciones adversas.
  • Facilitar la adaptación del tumor a tratamientos oncológicos.

Estrés e inmunoevasión: cuando el sistema inmune pierde eficacia

La capacidad del sistema inmunitario para reconocer y eliminar células malignas constituye una de las principales barreras frente al cáncer.

Sin embargo, el estrés crónico puede alterar significativamente esta función.

Entre los efectos observados destacan:

  • Disminución de la actividad de células NK (Natural Killer).
  • Alteración de la función de los linfocitos T.
  • Incremento de poblaciones inmunosupresoras.
  • Aumento de citocinas inflamatorias asociadas a progresión tumoral.

Estos cambios favorecen la denominada inmunoevasión tumoral, permitiendo que las células cancerosas escapen de la vigilancia inmunológica.

Neuromodulación peritumoral: una nueva frontera en oncología

La revisión también pone de relieve un concepto emergente: la neuromodulación peritumoral.

Cada vez existen más evidencias de que los nervios presentes en el entorno tumoral participan activamente en la progresión del cáncer mediante señales bioquímicas bidireccionales entre células nerviosas y tumorales.

Este campo, conocido como neurooncología molecular, está revelando nuevas oportunidades terapéuticas para intervenir sobre la comunicación entre sistema nervioso y tumor.

Estrategias terapéuticas para reducir el impacto del estrés

A pesar de la creciente evidencia científica, el tratamiento del estrés crónico todavía ocupa un lugar secundario en muchos programas de atención oncológica.

Los autores destacan diversas intervenciones potencialmente útiles.

Estrategias farmacológicas

  • Betabloqueantes para reducir la señalización adrenérgica.
  • Fármacos antiinflamatorios.
  • Moduladores neuroendocrinos.
  • Tratamientos dirigidos a vías específicas de estrés celular.

Estrategias no farmacológicas

  • Psicooncología.
  • Terapia cognitivo-conductual.
  • Técnicas de manejo del estrés.
  • Mindfulness.
  • Ejercicio físico adaptado.
  • Programas de apoyo emocional y social.

Diversos estudios sugieren que estas intervenciones pueden mejorar la calidad de vida y, potencialmente, influir en mecanismos biológicos relacionados con la progresión tumoral.

Implicaciones para la oncología integrativa

Los hallazgos de esta revisión respaldan una visión más amplia del tratamiento del cáncer, en la que el control del estrés no se limita al bienestar psicológico del paciente.

La evidencia actual indica que la activación neuroendocrina sostenida puede modificar aspectos fundamentales de la biología tumoral, incluyendo la proliferación celular, la angiogénesis, la inmunidad y el metabolismo.

Por ello, integrar estrategias dirigidas a modular la respuesta al estrés podría convertirse en un componente relevante de los programas de oncología integrativa y medicina personalizada.

El estrés crónico representa mucho más que una carga emocional para los pacientes con cáncer. A través de complejas interacciones neuroendocrinas, inmunológicas y metabólicas, puede remodelar el microambiente tumoral y favorecer procesos clave en la progresión de la enfermedad.

Aunque todavía se necesitan más estudios clínicos para definir el impacto exacto de estas intervenciones sobre la supervivencia, la evidencia disponible apoya la incorporación de estrategias farmacológicas y no farmacológicas dirigidas a reducir la señalización del estrés como parte de un abordaje integral del paciente oncológico.

Fuente

Yan J, Chen Y, Luo M, Hu X, Li H, Liu Q, Zou Z. Chronic stress in solid tumor development: from mechanisms to interventions. J Biomed Sci. 2023 Jan 28;30(1):8. doi: 10.1186/s12929-023-00903-9. PMID: 36707854; PMCID: PMC9883141.

¿Eres profesional de la salud?

Únete a la nueva era en el tratamiento del cáncer

Descarga el programa del Diploma experto universitario en abordaje del cáncer como enfermedad metabólica certificado por la Universidad Nebrija de Madrid. No te quedes atrás.